martes, 4 de junio de 2013

Primera Asamblea Continental de Movimientos Sociales hacia el ALBA: Integración desde abajo y desde adentro para la transformación social.

Entre el 16 y el 20 de mayo pasados, en Guararema Sao Paulo, en el hermano país de Brasil, y específicamente en la Escuela Florestán Fernandes del Movimiento Sin Tierra, se llevó a cabo la reunión fundacional de la Articulación de Movimientos Sociales hacia el ALBA. La Asamblea contó con la participación de más de 160 delegados y delegadas de 22 países de Nuestra América, todos ellos militantes de organizaciones indígenas, campesinas, de mujeres, urbanas, feministas, de lucha contra el extractivismo, de educación popular, sindicales, entre otras. Una delegación peruana estuvo allí representando a la Articulación de Movimientos Sociales del Perú, espacio identificado con esta iniciativa y que viene trabajando hace ya cierto tiempo y que ha venido realizando algunas actividades, incluida una Plenaria Nacional. El MPP también hace parte de este esfuerzo de construcción de un Frente de trabajo internacionalista.

La Asamblea, dedicada al presidente Hugo Chávez inspirador fundamental del ALBA y del nuevo aliento que han tomado los pueblos del mundo en su lucha libertaria, se produce luego de un proceso de maduración de algunos años. Con una historia previa que se relaciona con la dinámica de articulación de los movimientos sociales en el marco del Foro Social Mundial, y con el desarrollo reciente de algunas iniciativas, se han ido sentando las bases de la articulación de movimientos socio-políticos de Nuestra América. Podemos mencionar entre estas iniciativas la realización de escuelas de formación de militantes, cuadros, formadores con un alcance continental, especialmente las realizadas en la Escuela Florestán Fernades; el impulso de la comunicación popular, comunitaria y comunal consideradas fundamentales para romper los cercos mediáticos a lo largo de nuestros países; la realización de campañas continentales de apoyo a la lucha de los pueblos; y, finalmente, diversas reuniones, tanto en los propios países a través de sus capítulos, como de coordinación continental.

Así, llegamos a esta Asamblea fundacional en la que se definieron una primera estructura orgánica, líneas de acción conjunta y se reafirmó la adhesión a la Carta que dota de identidad a la Articulación. Relatar lo vivido que incluye el trabajo diario desde lo cotidiano en la Escuela donde todos y todas hacemos las labores de limpieza y mantenimiento o analizar las discusiones y reflexiones desarrollados en esta rica experiencia, implicaría una mayor extensión en el presente artículo, por lo que nos referiremos a algunos aspectos solamente. 

1.     Un espacio de renovación política y revolucionaria desde los movimientos sociales

Entre las cosas que es preciso mencionar está el hecho que esta reunión congregó a un conjunto de movimientos sociopolíticos que, recogiendo lo mejor de la tradición revolucionaria del continente, han decidido también asumir los desafíos de la nueva escena contemporánea, así como superar muchas de sus propias limitaciones que se constituyeron en trabas en la historia de la izquierda latinoamericana y mundial.

En este sentido, muchas de las organizaciones presentes reivindican el poder popular como un eje fundamental para la construcción de una alternativa desde la diversidad al capitalismo, recogen el horizonte del buen vivir para la construcción del ecosocialismo y asumen en toda su complejidad la tarea de impulsar estos procesos desde un internacionalismo renovado. Esto, en un contexto en el que son varios tipos de proyectos los que están en juego en América Latina y el Caribe con gobiernos de diverso signo que obligan a establecer un conjunto de estrategias diversas en las que el denominador común es la necesidad de afirmar la autonomía y hacer de los movimientos motor del poder constituyente y transformador de la realidad de nuestros pueblos, sin dejar de lado el reto de la proyección política hacia lo institucional.

De esta manera, la hipótesis radicalmente democratizadora del poder popular, que se centra en la construcción de sujetos colectivos que combaten las relaciones coloniales de explotación capitalista, de opresión patriarcal, de discriminación étnico-racial, de cosificación y mercantilización de la naturaleza, y de dominación imperialista, apunta al autogobierno, la construcción de nuevas relaciones sociales desde abajo, y a una integración entre los pueblos basada en la solidaridad como base para la construcción del sueño emancipador del ecosocialismo.

En un proceso que implica abordar los lados más sombríos y los radicalmente humanos, en medio dela exacerbación por parte del capitalismo  de la soledad y el egoísmo, los participantes pusieron en juego y en una discusión potente los métodos de trabajo, las formas de discutir y construir lo colectivo, y de trabajar sobre la base de la diversidad constitutiva de lo popular, considerada como una fuente de riqueza y no como una traba para la lucha y la elaboración de alternativas.

Una izquierda nueva ha emergido en el continente y halla una de sus primeras síntesis en la articulación tras largos años que sobrevinieron luego de la derrota sufrida por los experimentos socialistas, representada la caída del Muro de Berlín; el arrinconamiento de Cuba y la imposición violenta del neoliberalismo a escala global. Hija de las luchas alterglobalizadoras, y de la resistencia tenaz de los movimientos sociales al nuevo orden mundial contribuyendo a abrir el curso de muchos de los procesos de cambio que vive Nuestra América, esta izquierda también hunde sus raíces en las históricas luchas de los pueblos originarios, del sueño bolivariano, de los trabajadores, y de las mujeres.

2.     Articular nuestras luchas a una escala continental y global para superar el capitalismo.

En las discusiones desarrolladas en la Asamblea se hizo un diagnóstico del capitalismo, de las dificultades de los gobiernos progresistas y de la ventana que se abre en este momento para profundizar los procesos de cambio en el continente desde la radicalidad política de los movimientos sociales, esto con el aporte de compañeros y compañeras como Isabel Rauber, Claudio Katz, François Houtart y Gustavo Codas. Resaltamos la caracterización de los proyectos en curso en Nuestra América que se vinculan además a diversas formas de integración. De esta manera se constató la persistencia del proyecto neoliberal en el que se articulan gobiernos como los de México, Colombia, Chile y Perú y que apuestan a lanzar la Alianza del Pacífico en función de los intereses del imperialismo norteamericano y que no es otra cosa que la re-edición, aunque mucho más ambiciosa, del ALCA que fuera derrotada el 2005 en Mar del Plata.

Los gobiernos neo-desarrollistas que se debaten entre momentos de afirmación de la soberanía y proyectos de desarrollo autónomos en el marco de esfuerzos por avanzar hacia formas de capitalismo nacional y estados sociales redistributivos sin necesariamente procesar cambios estructurales; y su dependencia de economías rentistas y extractivistas con tendencias a reforzar las formas de acumulación por desposesión de alcance global. De esta manera, estos gobiernos se hallan vinculados fundamentalmente a procesos de integración relacionados a la economía y los mercados y también dinámicas geopolíticas, generando principalmente espacios de comercio común que pueden aportar a la proyección de las economías nacionales, pero también son aprovechados por las trasnacionales. Entre estos están por ejemplo el MERCOSUR y la CELAC.

Finalmente, tenemos el atisbo de una forma de integración distinta, que trasciende lo económico y que busca desarrollar la solidaridad, la complementariedad, la no competencia y el buen vivir entre los pueblos,. Esta iniciativa nacida de la Venezuela Bolivariana, a la que se adhirieron varios otros gobiernos populares es la que toma forma en el sueño de la Alianza Bolivariana de las Américas- ALBA. Dentro de esta iniciativa, que agrupa a varios estados, se abrió hace algunos años un espacio para los movimientos sociales continentales. Estos, se propusieron empujar esta modelo de integración aún en construcción, en contradicción con los gobiernos neoliberales, en alianza y lucha con los contradictorios gobiernos neodesarrollistas y a través del impulso de iniciativas concretas en el marco de los procesos más avanzados, asumiendo que los gobiernos populares se siguen desenvolviendo en el marco Estados capitalistas.

De esta manera se trata de empezar a articular las luchas de los pueblos en un conjunto de ejes tanto (multi)sectoriales, trasnversales-funcionales (formación, comunicación) y de campañas concretas en las que se busca trascender el “apoyo moral” para pasar a la solidaridad activa a través de brigadas, la movilización de masas, entre otras formas de ejercicio concreto del internacionalismo para respaldar las diversas luchas. Igualmente se trata de ir desarrollando propuestas desde los movimientos para construir alternativas concretas al neoliberalismo y al capitalismo. Muchas de las organizaciones presentes, desde su práctica concreta han desplegado no sólo lucha de masas, sino han aportado a la construcción de espacios de decisión popular en espacios comunales, barriales y laborales; han impulsado espacios de formación política y académica popular; emprendimientos autogestionarios de diverso tipo y de carácter productivo entre otros, en su búsqueda por construir aquí y ahora alternativas al capitalismo.

Atraviesa la apuesta de los movimientos sociopolíticos hacia el ALBA el convencimiento que la lucha y las experiencias que se vienen construyendo desde los diversos espacios territoriales y sectoriales, desde los ámbitos locales y nacionales, no se sostendrán si es que no lo hacen desde una perspectiva continental e incluso global para derrotar decididamente al capitalismo y avanzar hacia el socialismo.

3.     Las tareas y la urgencia de la solidaridad.

Un conjunto de acuerdos y lineamientos se definieron en la Asamblea (los que se pueden encontrar en las páginas relacionadas a la articulación que adjuntamos más abajo), todos puestos de manera permanente en discusión y establecidos como herramientas de trabajo para avanzar en la lucha. Más allá de estos acuerdos y lineamientos con sus vacíos y limitaciones que deberán seguir siendo debatidos y mejorados rescatamos los desafíos planteados por Joao Pedro Stedile del MST brasileño, como dinámicas y ejes permanentes de trabajo:

-    Impulsar la lucha de masas a nivel continental que no es otra cosa que multiplicar la acción política de los pueblos.
-   Desarrollar la formación política que la que ninguna institución educativa formal se hará cargo y que es tarea de la militancia popular.
-   Multiplicar los medios de comunicación popular y hacerle contrapeso al poder mediático en nuestros países y en el conjunto del continente.
-   Efectivizar la solidaridad activa con los pueblos de Nuestra América. No basta con declaraciones, se necesita poner el cuerpo.
-    Avanzar en las experiencias de educación popular para fortalecer a las organizaciones de base y las luchas populares.
-    Promover las experiencias de autogestión y economía popular.
-  Finalmente, articular todas nuestras luchas desde una perspectiva anticapitalista, antipatriarcal, antimperialista.

Stedile afirmó que el socialismo no es una doctrina, es un horizonte que debe desarrollarse en la “lucha de clases”, en medio de las mayorías y sus realidades concretas. Rechazó así la actitud de los “socialistas” que sólo quieren reunirse y relacionarse con los que son socialistas cuando lo que hay que hacer es actuar y aprender en las luchas concretas y de cara a las grandes mayorías populares.

Finalmente, asumiendo la urgencia de solidaridad con pueblos hermanos como Cuba, Venezuela, Honduras y Paraguay, recogemos la tarea inmediata de poner los ojos en pueblos que han sido sistemáticamente agredidos y que se vuelven claves en la hora presente: Colombia, donde ahora se procesa el diálogo de paz entre las FARC y es Estado, requiere hoy más que nunca del apoyo del continente entero. La paz y la justicia social deben llegar pronto al pueblo colombiano lo que además será clave para desmilitarizar el continente. La otra gran herida es Haití, donde incluso muchos de los gobiernos progresistas y populares tienen a sus tropas como fuerzas de ocupación. Haití, cuna de la emancipación nuestroamericana no puede seguir en el olvido de los internacionalistas que han decidido avanzar en la construcción del socialismo indo-afro-caribeño.

Algunos Documentos para más información:
Carta de los Movimientos Sociales Belém 2009
Declaración de la Primera Asamblea Continental de los Movimientos sociales