miércoles, 13 de agosto de 2008

Contribución a lo planteado por el colectivo Sur

Compas:

Retomando la propuesta de los compañeros del Colectivo Sur de debatir las posibilidades para la construcción de la unidad de una izquierda autónoma en el Perú, con la urgencia que amerita tal tarea, me atrevo a plantear algunas ideas para contribuir a este propósito. Les envío también un documento de Antonio Negri denominado "Contra el Pensamiento débil de la organización" y el documento enviado "Criterios para la unidad de la izquierda autónoma" que es el documento propuestto para la discusión.

Ahi van mis comentarios que no agotan mis puntos de vista pero creo necesario empezar a plantear:



SOBRE LA NECESIDAD DE UN REFERENTE NACIONAL DE IZQUIERDA AUTÓNOMA



Los compañeros de SUR proponen las siguientes características para definir a la izquierda autónoma: a) no partidarizados, b)acción política más allá del espectro político planteado por el liberalismo c) renovación de los discursos y prácticas emancipatorias que desde las bases no reproduzcan y combatan en su seno y en la sociedad las relaciones de dominación. d) cuestionamiento a las formas de organización jerarquizadas, vanguardistas agrego yo y burocratizadas proponiendo la horizontalidad como herramienta, y la autonomía se define fundamentalmente en la situación de la autonomía de las organizaciones, con diversos y creativos estilos e) No se moviliza bajo doctrinas rígidas y estáticas sino que actúa en función de principios y valores claros, además de afirmarse en la diversidad



yo agregaría lo siguiente a estas primeros elementos para su definición:



- La crítica a la representación política, como crítica justamente a los límites que impone la política liberal, el sistema político que expropia el ejercicio del poder mismo a la gente y que pone justamente el énfasis de la acción política en la praxis del propio pueblo. Es lo que algunos han llamdo la "expresión" que se puede dar de diversas formas, es lo que algunos compañeros reconocen en los movimientos sociales como "prácticas prefigurativas" es decir la construcción en todas las ésferas de la vida de nuevas relaciones sociales en las dimensiones: autoridad/trabajo/cultura/sexo, tanto en lo macro como en lo micro, es decir no sólo en la "base" sino en todos los ámbitos y a diversas escalas, le podríamos llamar global y radical (entendido esto último por partor de este cuestionamiento desde el lugar mismo en que se constituyen los lazos sociales).

Esta discusión dentro de la izquierda autónoma está como de vuelta de una apuesta desde lo micro, pero que ahora apunta a lo macro y reconoce todos los ámbitos, incluidos los de la representación política, o el Estado (pero después de la crítica planteada) como espacios de disputa, mas no los espacios privilegiados como se consideraba antes, haciendo justamente que la acción política se reduzca solamente a la lógica electoral liberal burguesa.

Debemos agregar en este punto la separación radical que se plantea entre lo “social” y lo “político” que es algo a discutir, no sólo por la crisis de los partidos que se inscribe en la crisis de la representación, sino por el protagonismo de diversas formas de organización entre ellas la de los movimientos sociales. Aquí es necesario desarrollar un mayor debate.

- Crítica a la idea del poder como cosa: Esta concepción llevó a identificar el poder en el Estado o en los espacios institucionales, entendiendo la transformación del poder como la "toma" del mismo, como una cosa. Marx hablaba del caracter relacional de la realidad, cosa que se olvidó. Lenin, Gramsci hablaban de relaciones de fuerzas y construcción de hegemonía, entendiendo el poder como capacidad, fuerza, potencia, y relación. En este sentido la idea de construir otra forma de poder, de manera radical implica cambiar las relaciones sociales combatiendo el poder como dominación en los diversos ámbitos, en las diversas esferas y a diversas escalas, y construyendo a todo nivel formas de democracia sustantiva. Esto me lleva plantear: más que “voluntad de poder”, necesitamos “voluntad de poderío”; más que tomar el poder, es construir poder.

- Crítica al estadocentrismo: Una de las características de los viejos programas fue justamente la “toma del poder”, del Estado; por otra parte el programa implicaba la estatización y nacionalización, es decir el control del Estado en todos los ámbitos. Hoy vivimos lo contrario la privatización de todo, sometiéndolo a la lógica del mercado. ¿Se trata de volver hoy al estatalismo? Justamente, uno de los aportes de la izquierda autónoma es la crítica a esta lógica que reproduce la dominación, y recordando que el Estado la reifica y sigue siendo expresión de la expropiación del poder a la gente, y retomar la idea de la socialización, sobre la base de la recuperación por parte de la sociedad de la producción de la economía, de la cultura, del ejercicio de la autoridad, de la producción de lo normativo, esta es la idea de la autonomía.

A esto podemos sumar las transformaciones de los espacios institucionales producto de la contraofensiva del capital contra los proyectos populares, y que ha transformado el papel de los Estados nacionales, tomando gran énfasis las dimensiones locales, regionales y globales. Perder de vista esta realidad para la construcción de alternativas emancipatorias es no estar parado en la realidad. Los Estados en este sentido son más que nunca maquinarias disciplinadoras que se hallan constreñidas por un orden global imperial e imperialista, que se desenvuelve bajo la lógica de la “razón de estado”, que no necesariamente es la “razón revolucionaria”, y que muchas veces son un punto de impotencia llegando a esta idea de que una cosa es fuera del Estado y otra dentro. Aquí, en este sentido, la crítica debe continuarse y radicalizarse.

Pero, por otra parte, el reconocimiento de que la dimensión nacional es fundamental para las estrategias emancipatorias y es también una necesidad. En nuestros países estamos viviendo procesos de transformación a esta escala que no se pueden desconocer, pero que a todas luces asumen dimensiones que van más allá del clásico internacionalismo, y asumen dinámicas que trascienden los espacios nacionales en sus estrategias y en la territorialización de sus propuestas.

Boaventura de Sousa plantea que el Estado es una red más en disputa, en su idea del Estado como movimiento social, yendo más allá de la concepción que lo cosifica; además, nos parece fundamental la idea de que la izquierda autónoma establece una estrategia contra el estado, en el estado y más allá del estado.

-La construcción del poder popular es lo estratégico: La crisis de la izquierda se debió al énfasis que se pudo en la idea de igualdad, subestimando el ejercicio del poder por parte del pueblo mismo, construyendo experiencias a todas luces autoritarias y aún más totalitarias justificadas en la sobrevivencia de la revolución o poniendo por delante la redistribución de la riqueza.

Además de ello, se planteaba –en consecuencia con la concepción del poder como cosa- que lo estratégico era la toma del poder, privilegiando para ello la estrategia armada o electoral considerada una revolucionaria (¿?) o reformista (¿?). Esto fue muy importante en una izquierda ideologizada y sectaria como la peruana. Ambas en realidad eran métodos, caminos, que no implicaban necesariamente lo estratégico.

En suma: lo estratégico es la construcción del poder popular, del ejercicio concreto del autogobierno, la autogestión, la autonomía que se expresa en diversos ámbitos y se extiende en dimensión conquistando espacios territoriales cada vez más amplios. Los medios, son finalmente herramientas orientadas a este fin, que lo deben prefigurar y que responden a contextos y situaciones concretas. En este sentido la lucha en espacios institucionales o sociales, por medios legales, a-legales o ilegales no tienen porque no ser parte de la estrategia revolucionaria en la medida en que contribuyan a la expansión del poder popular.

El poder popular, es la expresión autónoma del poder del pueblo, el poder constituyente que transforma la realidad y produce la historia, expresión de la libertad misma; la organización política debe ser el acompañante de este proceso; lo institucional (que no es sólo el estado) es la forma cristalizada de la correlación de fuerzas, el poder constituido que debe ser permanentemente cuestionado y transformado por el poder constituyente.



Sobre su necesidad en el actual contexto político


Es permanecer en el pasado considerar que la izquierda o puede ser marxista leninista o socialdemócrata. La crítica a estos dos polos de una izquierda que como dice Wallerstein fueron parte de la política liberal son evidenciadas en la crítica de la izquierda autónoma. En el Perú, como lo expresa el documento, existe la necesidad de superar estas concepciones, lo que no significa caer otra vez en el debate ideologizado o de la nueva verdad revelada, excluyendo otras miradas, prácticas o lecturas de la realidad. En el Perú, es necesaria la tarea de construir una mayoría política político-social-cultural popular, un bloque popular para lo que es necesaria la unidad entra las expresiones político-partidarias, los movimientos sociales y otras formas de organización y experiencias. Si bien es cierto para las expresiones político partidarias lo central es la lógica electoral, debemos reconocer que como en el conjunto de países del continente las elecciones del 2011 pueden ser un momento de inflexión política al que la izquierda autónoma no debe ser ajena. Sin embargo, es importante que es justamente la tarea de la izquierda autónoma trabajar en los aspectos estratégicos, garantizarlos lo que implica disputar dentro del bloque político-social- cultural una tendencia que tiene como fundamental la construcción del poder popular y que subordina los otros métodos y dinámicas al mismo.

En conclusión, la izquierda autónoma debe constituir una corriente nacional, que se articula a otras experiencias internacionales, así como articula sobre la base de la autonomía y la horizontalidad a sus diversas expresiones pero que construye orientaciones generales compartidas. Esta corriente debe disputar sus orientaciones dentro del espectro mayor al que hemos aludido generando coordinaciones (tácticas) y articulaciones (programáticas o estratégicas). La coordinadora político social, la asamblea de los pueblos, los foros sociales, y otras formas de coordinación y articulación no pueden ser desdeñadas; sin embargo se plantea la necesidad de tener una fuerza propia, un programa propio, una organización que apunta a la construcción del poder popular.

Necesitamos a todas luces, los que queremos mantener las exigencias revolucionarias y construir un proyecto revolucionario acorde a los retos que nos plantea la nueva escena contemporánea una izquierda autónoma a nivel nacional.

Las tareas fundamentales, sin embargo, son la construcción, con expresiones territoriales de experiencias de poder poder popular con expresiones autónomas y también institucionales; acompañar los procesos de fortalecimiento y crecimiento de los movimientos sociales prefigurativos, y contribuir a la construcción de esta mayoría social y política que pueda disputar también el rumbo del estado. Cuando los compañeros de SUR constatan que a pesar de la beligerancia y carácter confrontacional de los paros, de las protestas populares no logramos cuestionar profundamente el actual orden neoliberal, nos muestran la necesidad de construir una correlación de fuerzas que es material, que no sólo se mueve y se configura en las representaciones políticas o en la gestión institucional.

Para ello, es obvio, necesitamos organización, necesitamos compañeros que puedan llevar adelante estas tareas. De ahí que sea necesario discutir la necesidad de la organización política, su vinculación con el Estado, los movimientos sociales, los partidos como lo plantean los compañeros y la construcción y expresión concreta, territorial del poder popular.





SOBRE LOS CRITERIOS PARA LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA AUTÓNOMA



a) Identidad y memoria:

- Estoy de acuerdo en general en lo propuesto por los compañeros, debemos asumirnos como continuidad pero también como ruptura, recoger como nuestros los aciertos y los errores de la izquierda, es parte de nuestra historia. Y creo que efectivamente necesitamos un debate serio de lo que implicó el conflicto interno, que coincidente con el descalabro de los socialismos burocráticos, fue la base de la imposición armada del neoliberalismo en el Perú, y la derrota del movimiento popular de la que progresivamente nos venimos recuperando.

- Pero a la vez que recogemos la mística de la vieja izquierda que es parte de nuestra historia, debemos reivindicar también los aspectos y experiencias libertarias de esa historia. Desde Mariátegui hasta otras experiencias que pusieron por delante el autogobierno, la democracia directa. De la misma manera asumir el pensamiento crítico emancipatorio elaborado en las últimas décadas por el cual asumimos la idea de la autonomía individual y colectiva, el poder popular como componente fundamental de nuestra identidad.

- Me parece por otra parte reconocer la diversidad de corrientes que alimentan nuestra tradición libertaria en algunos de sus aspectos y con sus respectivas críticas: i. la diversidad cultural, y la reivindicación de los pueblos originarios, la cosmovisión que los sustenta y que tienen mucho para aportar en un proyecto que tiene aspectos de alcance civilizatorio. ii. La teología de la liberación, iii. El latinoamericanismo nacionalista, antimperialista y revolucionario, iii. el marxismo latinoamericano y la filosofía de la liberación latinoamericana, iii. el internacionalismo y la luchas alterglobalizadoras, etc. A estas se pueden sumar las nuevas corrientes críticas como el ecologismo, la diversidad sexual, la contracultura, el movimiento antimilitarista y pacifista, el feminismo, etc.



b) Identidad y principios:

- Distinguir dispersión y fragmentación, de diversidad y multiplicidad. Estas últimas son dinámicas afirmativas que expresan la vida, las anteriores representan la muerte, el capitalismo. Nuestra identidad debe recoger el carácter de lo múltiple y los puntos de unidad deben tomarse del diálogo y traducción intercultural de las luchas y los movimientos.

- En este sentido, mas que una ideología debe articularnos un horizonte que se exprese en un ideario; en la articulación programática; y en las luchas concretas que nos deben permitir avanzar desde articulaciones estratégicas hasta coordinaciones tácticas.

- Por lo demás estoy completamente de acuerdo con lo planteado por los compañeros.



c) La relación con los movimientos sociales:

- Como ya lo hemos mencionado, los movimientos sociales son más que “las bases”, estos tienen su autonomía, lo que no significa que no se imbrique su destino con las organizaciones políticas. Es más, toda articulación debe sumar a las organizaciones sociales en estas condiciones y todo proyecto de mayorías debe pensarse en un bloque horizontal político-social-cultural. La organización política se articula y fortalece sus dinámicas de diversas maneras: a través de la prensa, la capacitación, el acompañamiento en las luchas, la efectivización del poder popular concreto.

d) La relación con el Estado: Resumimos esto en la idea de: “contra el estado, en el estado y más allá del estado”.

e) Dinámicas y articulación: De acuerdo en la necesidad de empezar a construir horizontes compartidos y madurar encuentros, articulaciones, tareas y campañas que nos permitan construir la unidad desde nuestras prácticas concretas. De acuerdo con propiciar encuentros a diversos niveles y el encuentro nacional propuesto por los compañeros. Asumir la tarea de la Asamblea Nacional de los Pueblos. Pero propongo otras cosas más:

- Articular un medio de comunicación, aunque sea virtual que puede ser un blog que nos permita debatir.

- Desarrollar dinámicas de interaprendizaje político con los movimientos y dentro del propio espacio político en construcción, promover la investigación acción, la educación popular, la comunicación alternativa y la organización. Cátedras, escuelas, talleres

- Desarrollar campañas conjuntas de alcance nacional, desde nuestros propios espacios.

- Profundizar y fortalecer nuestros trabajo en la perspectiva de la construcción del poder popular.

- Propiciar espacios de articulación y coordinación política.



Final: espero compas que alimentemos este debate, un saludo a todos y a organizar la indignación, sin organización y lucha no hay posibilidades de emancipación, como decía el tío Gramsci: “Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”

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